El aprendizaje orgánico
Javier Sánchez
El movimiento tiene, en sí mismo, una inteligencia que conecta con una sabiduría muy antigua que no diferencia entre cuerpo y mente. Lo que necesitamos, entonces, es descubrir su lenguaje: de qué manera nos habla, nos sugiere, nos guía.
Para mí, a través del Feldenkrais, uno va descubriendo, a su ritmo, ese lenguaje. Se trata de la lengua materna de nuestro sistema nervioso, el portal a través del cual sacamos de la oscuridad aquello que allí nos aguarda pacientemente para ser descubierto.
A ese gesto de ‘sacar de la oscuridad’, podemos ponerle el nombre de aprendizaje.
Otros subtítulos posibles que brotaron en el proceso de concepción de este ciclo y que pueden ayudar a ampliar su intención, son:
“El cultivo de la espontaneidad del movimiento».
“Un viaje a la espontaneidad que eres”.
“La aventura de liberar tu innata capacidad de aprendizaje».
“El arte de flexibilizar la mente”.
“Otra opción es posible, si quieres”.
El aprendizaje orgánico es como el crecimiento de una planta o de un árbol: no se le ordena que extienda sus ramas, simplemente encuentra la luz y la sigue. De la misma manera, en el ser humano, al explorar el movimiento con atención y suavidad, nuestro sistema nervioso descubre opciones nuevas y la mente recupera la curiosidad natural de un niño, extendiéndose más allá de lo conocido, hacia lo que está por descubrir.
No se trata de forzar, sino de permitir que, poco a poco, la vida interior se expanda con más claridad, flexibilidad y libertad.
La atención es la raíz del aprendizaje orgánico:
Así como una semilla germina al encontrar tierra fértil y agua, el aprendizaje surge cuando la atención se posa con suavidad en la experiencia del movimiento. No es un esfuerzo por alcanzar un resultado, sino un estar.
En esa calidad de atención, lo nuevo se revela sin prisa: el cerebro descubre opciones más fáciles, la mente se abre a lo desconocido y el aprendizaje se vuelve un florecimiento natural, una expansión espontánea de la Vida que eres.
Las sensaciones son parte del lenguaje íntimo de este tipo de aprendizaje. Como un viajero que se guía por las huellas del viento y el murmullo del agua, aprendemos escuchando los matices del movimiento: la presión del suelo, la amplitud de la respiración, la ligereza o pesadez de un gesto.
Al afinar la percepción, el sistema nervioso reconoce caminos más claros y nuevas posibilidades. Así, cada sensación se convierte en señal y cada señal en portal hacia una manera más libre y viva de aprender y de movernos.
¿Te atreves a darte el tiempo?
Solo si te atreves, aquí tienes las coordenadas temporo-espaciales donde poder aprender explorando mientras exploras para aprender.
Información: – Clases presenciales cada miércoles de 11:30h a 12:30h en el Espacio El Proceso en San Cristobal de La Laguna. – Grabaciones de las clases incluidas.
Comenzamos el miércoles 8 de Octubre 2025.
Si te interesa inscribirte y/o quieres más información, contacta conmigo a través de un mensaje a:
IG: @habitando.el.movimiento
Correo: habitando.el.movimiento@gmail.com